En el Antiguo Testamento el Espíritu (ruah) de Yahweh es el poder de Dios en acción. El Espíritu de Yahweh es la misma presencia de Dios obrando como también lo son su “mano” y su “brazo”. La personalidad distintiva del Espíritu puede, y según en el Nuevo Testamento también debe encontrarse en el Antiguo Testamento, pero no se puede quitar de él.
EL ESPÍRITU SANTO
- El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
- En el Antiguo Testamento el Espíritu (ruah) de Yahweh es el poder de Dios en acción. El Espíritu de Yahweh es la misma presencia de Dios obrando como también lo son su “mano” y su “brazo”. La personalidad distintiva del Espíritu puede, y según en el Nuevo Testamento también debe encontrarse en el Antiguo Testamento, pero no se puede quitar de él. Un término que significa tanto el aliento expirado como el soplo del viento (el viento se considera como el soplo de Dios, Isaías 40:7; Ezeq. 37:9), ruah tiene asociaciones vividas e impresionantes cuando se utiliza con respecto a la libre energía de Dios. Se una así en casi 100 de las casi 400 veces que aparece en el Antiguo Testamento. Se dice que el Espíritu de Yahweh:
- Da forma a la creación, da vida a los animales y a los humanos, y dirige la naturaleza y la historia (Gén. 1:2; 2:7; Job 33:4; Salmos 33:6; 104:29-30; Isaías 34:16).
- Revela los mensajes de Dios a sus portavoces (Núm. 24:2-3; 2 Samuel 23:2; 2 Cron. 15:1-2; Neh. 9:30; Job 32:8; Isaías 61:1-4;Ezeq. 2:2; 11:24; 37:1; Miq. 3:8; Zac. 7:12).
- Enseña por medio de estas revelaciones la manera de ser fiel y fructífero (Neh. 9:20; Salmos 143:10; Isaías 48:16; 63:10-14).
- Provoca fe, arrepentimiento, obediencia, justifica, docilidad, alabanza y oración (Salmos 51:10-12; Isaías 11:2; Ezeq. 11:19-20; 36:25-27; 37:14; Zac. 12:10).
- Capacita para un liderazgo fuerte, sabio y efectivo (Gén. 41:38; Núm. 11:16-29; Deut. 34:9; Jueces 3:10; 6:34; 11:29; 13:25; 14:19; 15:14; 1 Sam. 10:10-11; 11:6-7; 16:13; 2 Reyes 2:9-15; Isaías 11:1-5; 42:1-4).
- Da destreza y aplicación para la obra creativa (Éxodo 31:1-11; Hageo 2:5; Zac. 4:6).
- El Espíritu Santo en el Nuevo Testamento
- En el Nuevo Testamento el Espíritu es conocido por neuma, una palabra con asociaciones semejantes a la de ruah, y el Espíritu Santo derramado en Pentecostés (Juan 1:33; Hechos 2:33). Se identifica con el Espíritu Santo del Antiguo Testamento (Hechos 2:16-21; 7:51, 28:25; 1 Pedro 1:11; 2 Pedro 1:19-21). Pero, ahora aparece como una persona distintiva del Padre y del Hijo, con un ministerio propio. Además de sus funciones previas, ahora se da a la iglesia como otro (un segundo) “Paracleto” (Juan 14:16). Como consejero, ayudador, abogado, aliado (porque el griego paracletos significa todos estos).
- El Espíritu Santo, como el Padre y el Hijo, actúa como solamente una persona puede hacerlo: oye, habla, convence, testifica, muestra, dirige, guía, enseña, inspira a hablar, ordena, prohíbe, desea, ayuda, intercede con gemidos (Juan 14:26; 15:26; 16:7-15; Hechos 2:4; Gál. 4:6; 5:17-18; Heb. 3:7-8; 1 Pedro 1:11; Apoc. 2:7).
- También como el Padre y al Hijo, se le puede insultar personalmente.
- Blasfemar (Mateo 12:31-32; Marcos 3:29)
- Mentirle (Hechos 5:3)
- Resistirle (Hechos 7:51)
- Contristarle por el pecado (Efesios 4:30)
- El “nombre” (en singular, significando realidad revelada) del único Dios ahora toma la forma de tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 28:19; Juan 14:16; Rom. 8; 1 Cor. 12:4-6; 2 Cor. 13:14;Efesios 2:10-18; 3:14-19; 4:1-6; 2Tes. 2:13-14; 1 Pedro 1:2; Apoc. 1:4-6).
- Juan informa que Jesús dijo que la tarea del Espíritu como un segundo paracleto es la de comunicar el conocimiento de, y la unión y comunión con, el Salvador físicamente apartado, ascendido y glorificado (Juan 14:15-26; 16:14-15).
- El ministerio del Espíritu Santo como paracleto no podía empezar sino después del Retorno de Jesús a la gloria (Juan 7:37-39; 20:21-22). Representa claramente la profecía cumplida. Fue en la mañana del Pentecostés cuando verdaderamente se inició en este ministerio el Espíritu:
- Revela la realidad de Jesús y verdad acerca de él, primero al recordar e instruir más a los apóstoles (Juan 14:26; 16:13; Efesios 3:2-6; 1 Tim. 4:1) y luego al iluminar a otros de tal manera que recibieran el testimonio apostólico con entendimiento, confesando el señorío divino de Jesús hombre, y experimentando por medio de la fe su poder capaz de cambiar la vida (Juan 16:8-11; 2 Cor. 3:4,6; Efesios 1:17-20; 3:14-19; 4:1-3; 5:6-12).
- Une a los creyentes con Cristo en una coresurrección, regeneración, vivificante, de manera que vengan a ser partícipes de su reino (Rom. 14:17) y miembros (vivos) del cuerpo del que él es la cabeza (Juan 3:5-8; Rom. 6:3-11 con 7:4-6; 8:9-11; 1 Cor. 6:17-19; 12:12-13; Gál. 3:14 con 3:26-29; Efesios 2:1-10 con 4:3-16; Tito 3:4-7).
- Asegura a los creyentes que son hijos y herederos de Dios (Rom. 8:12-17; 2 Cor. 1:19-22; Gál. 4:6; Efesios 1:13-14; 1 Juan 3:24; 4:13; 5:7).
- Transmite comunión con el Padre y el Hijo de un género considerado ya como el comienzo de la vida celestial, y así, como primera entrega, una garantía de la plenitud de la vida celestial por venir (Rom. 5:5; 8:22-23; 2 Cor. 5:5; Efesios 1:13-14; 2:18; 4:30; 1 Juan 1:3 con 3:1-10 y 24).
- Transforma a los creyentes progresivamente por medio de la oración y la lucha contra el pecado en semejanza moral y espiritual de Cristo (2 Cor. 3:18; Gál. 5:16-25; Judas 20-21).
- Ora eficazmente en y por los creyentes en Cristo que se sienten incapaces de orar debidamente por sí mismos (Rom. 8:26-27).
- Impulsa acción misionera para dar a conocer a Cristo (Hechos 13:2-4; 15:27-28; Hechos 16:6-7, 10).
- Habla
- A Felipe (Hechos 8:29)
- A Pedro (Hechos 10:19)
- A algunos ancianos en Antioquía (Hechos 13:2)
- A las siete iglesias en Asia Menor (Apoc. cáps. 2y 3) en no menos de siete ocasiones, una para cada iglesia (Apoc. 2:7; 11; 17:29; 3:6, 22).
Los dones del Espíritu Santo
- Estos deben distinguirse del don del Espíritu que prometió Jesús.
- El Espíritu Santo fue recibido por la iglesia desde Pentecostés en adelante como el Espíritu de Cristo estando presente para llenar y capacitar a su pueblo (Hechos 1:4-5, 8; 2:1). El Espíritu mismo es distinto de los varios dones o manifestaciones particulares de su presencia y su ministerio otorgado a (y por medio de) diferentes cristianos individuales.
- Estos dones que se proveen para formas especiales de servicio, también han de distinguirse del “fruto” o (como lo expresaron teólogos posteriores) las “gracias” de Espíritu Santo, que son cualidades del carácter cristiano (Gál. 5:22-23). El don del Espíritu Santo mismo es para todos los creyentes bajo el Nuevo Pacto y todo su fruto o gracias se necesitan en la vida de cada cristiano. Pero aunque el Espíritu Santo puede manifestar cualquiera de sus dones por medio de cualquier persona que lo haya recibido (como él elige hacerlo, y donde las personas están abiertas a su obra), no da todos los dones a una persona, sino que da diferentes dones a diferentes personas. Las palabras usadas en el Nuevo Testamento subrayan su naturaleza como la dádiva libre de Dios, que procede de su gracia, y como manifestaciones del Espíritu Santo obrando como el Espíritu de Jesucristo en su pueblo.
- A continuación detallamos los siguientes dones:
- El don de la profecía
- Profecía es la capacidad sobrenatural de ver el futuro (Rom. 12:6; 1 Cor. 12:10; Hechos 11:27-28;21:10-11; 1 Cor. 14:1-3, 6; Efesios 4:11).
- La Biblia misma fue escrita en esta forma (Mateo 13:14; 2 Pedro 1:20-21; Apoc. 1:3).
- El don de lenguas - Dios utilizó el don de lenguas como una señal para el incrédulo y como un medio para edificar al creyente (1 Cor. 14:4, 22).
- El don de interpretar lenguas - Es la habilidad sobrenatural de clarificar e interpretar aquellos mensajes pronunciados en una lengua desconocida (1 Cor. 12:10; 14:13).
- El don de milagros - Es la habilidad sobrenatural de realizar acciones más allá del alcance de la naturaleza, la habilidad de dejar de lado por un tiempo las reglas normales de la naturaleza (1 Cor. 12:28).
- El don de sanidad - Una habilidad sobrenatural para curar las enfermedades humanas, ya sean de origen físico, mental o demoníaca (1 Cor. 12:9, 28, 30).
- El don de fe - Una habilidad sobrenatural para creer y esperar grandes cosas de Dios (1 Cor. 12:9).
- El don de ciencia - Es la habilidad sobrenatural de recibir una porción de la Palabra de Dios por revelación y transmitirla por inspiración (1 Cor. 12:8).
- El don de sabiduría - Si la definición del don de ciencia es correcta, entonces el don de sabiduría se referirá a la habilidad sobrenatural de aplicar correctamente y emplear espiritualmente la información recogida a través del don de ciencia (1 Cor. 12:8).
- El don de discernimiento de espíritu Este don es la habilidad sobrenatural de distinguir entre los espíritus demoníacos, humanos y divinos en otras personas (1 Cor. 12:10; Hechos 16:16-19; 1 Juan 4:1).